02 septiembre 2010

¿Por qué nos gusta tanto la fiesta? ¿Por qué siempre nos aferramos a cualquier excusa para festejar? Aún sin motivos, fiesta.
¿Por qué será que siempre con cualquier excusa terminamos todos juntos y de fiesta?
Nosotros vemos la muerte que nos rodea, pero elegimos mirar la vida, la vida que está ahí, abriéndose paso en medio de la desolación.
Nosotros no miramos el espanto, miramos siempre la belleza, la belleza que está ahí siempre para ser admirada.
Tenemos un fuego, una llama que nunca se apaga. Aún en las situaciones más extremas nosotros gritamos "fiesta".
En la vida hay momentos felices y de los otros. En esos momentos feos nosotros lloramos y sufrimos como cualquiera, pero también reímos, bailamos y cantamos, porque la fiesta nos da fuerzas, nos da vida, nos vuelve creativos y poderosos. Por eso hay fiesta. 

Tengo un hobby, una afición, a cada persona que conozco le pregunto su definición del amor. Todas las definiciones suenan parecidas, pero todas son diferentes, porque para cada uno el amor es algo diferente.

Un milagro, una bendición, química, piel, encuentro, algo mágico, son las definiciones que más suenan.
Llegué a la conclusión de que algo que tiene tantas definiciones no puede tener una sola. Ya no pregunto ‘¿Qué es el amor?’. Ahora pregunto ‘¿Qué es el amor para vos?’. Podes no tener dinero, trabajo, casa. Podes no tener nada y ser feliz. Pero nadie puede ser feliz sin amor. Entonces ¿Qué es el amor?.
¿Hay formas de amar o se ama como se puede? No existe una forma de amar, existe tu forma de amar. Tenes que conocerla y aceptarla. ¿Amamos de la misma forma en que fuimos amados? ¿El amor es eso que tuvimos o no desde chicos?
¿Esperamos que el amor tenga algo para darnos, pero el amor no se trata de tener algo para dar? ¿Qué puede dar alguien que está vacío?
Para mí no existe el amor sin el odio. Si odiamos es porque amamos. ¿Cómo puede ser que amemos y odiemos a la vez? ¿Existe el amor sin odio? ¿Existe el odio sin amor? Amar es necesitar, depender, extrañar. Amar es que te falte algo, ser débil. Amar es aceptar que estamos incompletos.
Amor y odio, esa es la dinámica del amor. El amor corre los límites, se entrelaza con el odio. En nombre del amor justificamos cualquier cosa, y aceptamos cualquier cosa
Vivimos en un mundo que no acepta grises, todo es blanco o negro. Nos convencieron de que solo podemos ser blanco o negro. Pero yo, yo no soy ni blanco ni negro.
El casamiento es la unión de dos diferencias. Es el puente que hay entre dos territorios, dos elementos que se juntan para formar un tercero.
¿Si se casan el azul y el amarillo que nace? El verde. Que es un color que tiene un poco de amarillo, un poco de azul, pero que es un color nuevo, es verde, un color que antes no existía y que ahora existe gracias a esta comunión.
Una vez que se forma ese nuevo color es inalterable.
Ese nuevo color, esa mezcla de sus colores, se mantendrá entre ustedes por el resto de su vida. Y nada ni nadie podrá borrar ese nuevo color.
Cada persona tiene su propio color, único e irrepetible, y ese color viene a este mundo para brillar.
Si ese color que trajimos, si esa luz se apaga, deja de brillar, nos hundimos en la oscuridad. En la oscuridad total no ves ni tu sombra, mucho menos tu propia luz.
Cada uno tiene su color, su esencia, su identidad, y eso no se puede apagar. Y esos colores se mezclan, se unen, se combinan, forman nuevos colores cada vez más brillantes.
No existen dos colores iguales. La humanidad es una gran, enorme e infinita paleta de colores. Hay tantos colores como personas. Dentro de un mismo color hay millones de colores, millones de posibilidades.
Los colores se definen por contraste. Los colores armónicos son aquellos que cuando se mezclan funcionan mejor.
Y cuando ningún color está presente lo que uno percibe inevitablemente es el negro. El negro, la oscuridad en la que estás es la ausencia de colores.
La oscuridad no deja posibilidad de matices. El negro es negro.
Y agarrate Catalina. Cuando los colores verdaderos de cada uno se mezclan el resultado es una cálida y potente luz blanca que algunos llaman portal
Aveces vas por la vida creyendo que estás despierto, y de pronto pasa algo inesperado, algo que te sacude, algo que te despierta. ¿Hay algo capaz de despertarnos del sueño más profundo, que es dormir despiertos?. Es paradógico, pero creo que no hay mejor despertador... que un sueño.

Cuando sos chico, tenés algo muy claro, tu juguete preferido, es tuyo. Si ves que alguien lo quiere, sin dudarlo decís, es mío. Defendes con uñas y dientes lo tuyo, tu juguete, tu lugar, tu novio, pero siempre aparece alguien que viene a disputartelo. Puede ser una persona o incluso el recuerdo de otra persona, donde había dos ahora hay tres, y ya estás en una competencia.
La competencia tiene mala prensa, creemos que ser competitivo es un defecto, nunca una virtud, ¿Pero no es cuándo no tenemos competencia cuando dejamos de crecer?.
El problema de la competencia -creo yo- es la falsa creencia de que para que alguien gane, otro tiene que perder, para que alguien exista, otro tiene que desaparecer.
Olvidarte que nada es tuyo y que todo lo podés perder, te puede dormir... se necesita un buen sueño para despertarse.
Se necesita un buen competidor para mantenerse despiertos, y crecer. Y no hace falta que otro pierda, la verdadera competencia es cuando todos de alguna manera ganan algo, no hay garantía de que el sueño vaya a cumplirse, eso te hace esforzarte para ser mejor, para que elegirse sea de cada día. De lo que sí hay garantía... es que si aspiras a ser mejor, no hay manera de que no lo seas.